¿Cómo funciona la Moda Rápida, lo que debemos saber de la nueva tendencia?

El fast-fashion o moda rápida es una tendencia actual que afecta tanto a consumidores como a vendedores. Del lado del comprador, se relaciona con las fases de adquirir, utilizar y desechar rápidamente las prendas. Del lado del vendedor, tiene que ver con estar constantemente al día con las nuevas tendencias y lograr procesos rápidos de producción y comercialización de prendas, accesorios y calzado.
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El objetivo, es acortar los procesos de diseño, abastecimiento, producción y distribución para que las prendas lleguen a destino lo más rápido posible.
La estrategia del fast-fashion fue concebida por los estadounidenses en la década del 90 con la idea de que ofrecer una “respuesta rápida” podría ayudar a la industria textil a trabajar mejor y más eficazmente con los minoristas y a evitar que la producción se trasladara al extranjero.
Marcas como Zara, H&M o GAP, adoptaron este modo de producción y comercialización rápidamente, logrando una gran circulación y recambio de prendas a buenos precios.
Como toda decisión, optar por la moda rápida tiene sus pro y sus contras.
Dentro de los beneficios encontramos el amplio acceso que tiene la gente a prendas de diseño de última temporada y la diversificación de estilos para diferentes públicos, así como la accesibilidad de precios.
Como desventajas, los productos muchas veces no cumplen con las normas de calidad establecidas, los clientes se sienten desfazados con respecto a la moda al haber tanto recambio y, muchas veces, la rápida producción no va de la mano con la producción y el consumo responsable, pudiendo generar un alto impacto ambiental y malas condiciones laborales para los trabajadores de la industria textil.
Si optamos por este modelo comercial, es fundamentar contar con una buena planificación del negocio que preste atención a la eficiencia en cada eslabón de la cadena de producción y, fundamentalmente, que priorice que la calidad del producto no se pierda a causa de la necesidad de acortar los tiempos. Una opción es optar por proveedores o talleres cercanos geográficamente a los puntos de venta, achicando el tiempo a través de la agilidad del traslado y abastecimiento de stock en los locales y no en el proceso de producción.