Cómo armar un plan de negocio para tu local

Elaborar un plan comercial es una tarea fundamental para poder mantener tu negocio a lo largo del tiempo. Uno de los objetivos de tener un plan es definir el rumbo que se va a tomar para poder llegar a los clientes.

La estrategia comercial se resume en lo que en marketing se denomina “las 5 p”: producto, precio, promoción, plaza o distribución y postventa. La correcta combinación de estos cinco elementos dará como resultado un negocio exitoso.

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Producto: El producto excede al bien que se va a comercializar e incluye también la marca, el envase y la presentación, entre otros.

Precio: El precio se calcula por el costo y la utilidad, pero también según otros factores como el mercado.

Promoción: Son las acciones publicitarias que se realizan para que el público elija el producto a comercializar.

Distribución: Es todo lo que hacemos para que el producto llegue al cliente. Incluye los canales de distribución, la planificación de dicha distribución y la distribución física (es decir, transporte, lugares de venta, stock)

Postventa: Son las acciones posteriores a la venta, dirigidas a satisfacer al cliente y estimular una nueva compra. Es todo lo que se realiza para lograr fidelidad de marca (informar acerca de promociones, garantías, servicios, etc.)

Las “5 p” ayudan al comerciante a definir qué vender y cómo hacerlo de la manera más estratégica posible.

Para llevar adelante el plan de negocio se recomienda seguir 4 pasos fundamentales: Diseño, diagnóstico, implementación y medición de resultados.

Una vez llevados adelante, teniendo en cuenta el resultado de las mediciones, se recomienda revisarlos nuevamente para mejorar lo que sea necesario y volver a efectuarlos. Las 4 etapas entonces, se desarrollan contínuamente para que el negocio crezca y supere las expectativas planteadas inicialmente.

El diseño es definir la estrategia a partir de las “5 p” mencionadas anteriormente.

Con diagnóstico nos referimos al análisis previo a cualquier acción o estrategia. Se trata de definir la situación en la que la marca o negocio se encuentra hacia fuera -con respecto al entorno y la competencia, evaluando debilidades, fortalezas, amenazas y oportunidades – y hacia adentro – considerando qué se debe mejorar, reformular, cambiar o crear.

La implementación es la organización de acciones concretas para llevar adelante la estrategia elegida, teniendo en cuenta etapas y objetivos pre establecidos.

La medición es la evaluación de los resultados obtenidos, considerando indicadores relevantes concretos que permitan realizar comparaciones con resultados anteriores o con resultados de locales similares.

Llevar adelante un negocio requiere mucho más que intuición y sentido común. Aunque estos condimentos también sean necesarios, se requiere de la planificación y la evaluación para poder construir cimientos sólidos y marcar un rumbo para llegar a los resultados deseados e incluso superarlos.